Waldo Santos

Waldo Santos


Castronuevo (Zamora), 1921– Zamora, 2004


Nota Biográfica

Waldo Santos García nació en el pueblo zamorano de Castronuevo de los Arcos en 1921. Fue abogado (ejerció de procurador), profesión que compatibilizó con la poesía que, según dijo, constituía la mitad de su ser. De aire bohemio y gran conocedor del flamenco. En sus últimos años era habitual verlo paseando por la orilla del Duero en Zamora, vistiendo boina y capa con un clavel rojo en la solapa. En el barrio de Cabañales tuvo su despacho después de jubilarse. Falleció en Zamora en 2004.


Bibliografía poética esencial

Mi voz y mi palabra, Bilbao: Comunicación Literaria de Autores, 1969.- Palabra derramada. Toba, clavel y… viento. Grito de estopa, Zamora: edición particular, 1973.- Sangre colgada a garfios (incluye también Con la sed bocarribaImposible alondraDesde la sangre al rojo y Sufridlo en esperanza), Zamora: Diputación de Zamora, 1986.-Alaciar de la luz estremecida, Zamora: edición de autor, 1988.- Oyendo cómo crecen las ortigas, Salamanca: CELYA, 2003.- Mariposas desaladas / Crepúsculo, edición de Miguel Casaseca, Zamora: Semuret, 2021.- Antología poética. Terrón entre terrones… y estrellas, selección de Fernando Primo Martínez, nota de Jesús Hilario Tundidor, Zamora: Semuret, 2021.


Fototeca


DE SU OBRA SE HA DICHO


FONOTECA DEL AUTOR

«Corona de noche altiva…», leído por el autor.
De Alaciar de la luz estremecida (con variantes)
«A Waldo», poema recitado por su autor Juan Víctor Sánchez
«Autorretrato», leído por Eladio J. Ramos

Mediateca del autor

WALDO SANTOS GARCIA – Este hombre , por José Miguel M.
Autorretrato. en la voz de su amigo Eladio J. Ramos.
Producido por Okapi S.P.L.
Conferencia impartida en Fermoselle por el profesor Manuel Ángel Delgado de Castro sobre la personalidad humana y literaria del poeta zamorano Waldo Santos. Centenario del poeta 1921-2021

POÉTICA

NO QUIERO

No quiero ser historia

no quiero, no, no quiero

figurar en las antologías,

casillero de poetas.

Los miran, los auscultan,

examinan con moldes,

su estética escudriñan.

No quiero ser esteta

ni brillar en los cielos.

No, no quiero.

Yo quiero ser un fuego

que la entraña te abrase,

que él por dentro revuelva

el santuario ese

de la soledad densa,

cuando tú me convides

a la intimidad tuya,

cuando tú lo desees,

si tú quieres, cuando…

que hierva tu agua,

que brame tu hierro

fúlgido de entrañas,

que se enfurezca

el volcán de tu pena,

o tu fracaso… que vomites

el grito sojuzgado,

que no aguantes

los collares de penas,

las carlancas de dogo

sobre tu cuello ansioso;

que para siempre rompas

el amuleto ese

con que venden el cielo;

que escupas los grises desvaídos

que destroces los mitos.

Eso querría serte,

no sedante

que amargue tu ira amarga.

No quiero ser historia,

no quiero ser esteta

ni brillar en los cielos

si no son los del pueblo.