Vida de Jesús Hilario Tundidor

Zamora – 1935 / Madrid – 2021


«Biografía sonora de Jesús Hilario Tundidor»

1935 – 1945

Nace en Zamora, en la calle Hospital, hoy calle Las Damas, a las doce de la noche del día 22 de junio, sábado, de 1935.  Hijo de Isidro Hilario y Consuelo Tundidor. Fue el primero de cinco hermanos. Cuatro varones: Carlos, Alfonso e Isidro; y una mujer: Ana María.
Apenas un año después, en julio de 1936, se produjo el golpe de estado que desencadenó la terrible guerra que acabo con la vida de más de 600.000 españoles.

Familia Hilario Tundidor.

Su padre, trabaja en aquellos años como boticario en la farmacia de Tomás Tomé en la plaza de Viriato; y su madre como modista. Su infancia transcurre ligera en las calles de Zamora y cursa sus primeros años escolares en el colegio “Las Damas”, hoy llamado «Gonzalo de Berceo», situado en la calle del mismo nombre, donde también estaba la vivienda familiar. muy próxima al jardín que se extendía en la trasera del antiguo Hospital de la Encarnación, lugar que los muchachos de entonces llamaban « la Plazuela». Allí entre pases de fútbol y lanzamientos de peonza escuchaba las lamentaciones que surgirán del tanatorio del hospital. Vida y muerte unidas en un solo instante, ejemplo de inconscientemente del modo en que dolor y la alegría se unen en una sola voz y un solo grito en la armonía del mundo. Vivencias que con el paso de los descubriremos destiladas en esa parte de su obra tan caracterizada por cierta adscripción existencialista, pero al mismo tiempo transida de una fuerte conciencia social surgida de la comunión con el dolor de los otros.

De aquellos años recordará con cariño las tempranas enseñanzas de su querida madrina Maruja Rodrigo Hurtado, y los meses que pasó convaleciente a la edad de nueve años, pues fue entonces cuando comenzó a leer, con una avidez que ya no le abandonará a lo largo de su vida, clásicos juveniles como el Robinson Crusoe de Dafoe, Las mil y una noche o los libros de viajes de Pierre Loti; pero, sobre todo, las obras teatrales de Lope de Vega, en una preciosa edición de La RAE, de 1917, en las que descubrirá, por primer vez, lo atractivo del verso.

En el Colegio « Las Damas», donde curso sus primeros estudios. El segundo por la derecha de la segunda fila de abajo.
En el Colegio « Las Damas», donde curso sus primeros estudios. El segundo por la derecha de la fila de arriba.
El poeta con su madre y hermanos: Ana María y Carlos, recién nacido, en la zamorana  Vega de San Martín, hacia el 1943.

1945 -1960

La adolescencia y la primera juventud llegaron con los exámenes de ingreso que, para cursar Enseñanza Medias, realizará en el IES Claudio Moyano en 1945. Tiempo de amistad, como la de su amigo del alma Antonio Pedrero, y primeras composiciones literarias, aquellas que su abuela recitaba orgullosa entre la vecindad. Pero también años de fútbol, pasión que compartiría por entonces años con otro poeta zamorano, Claudio Rodríguez, entonces «Cayín» para los amigos, con quien sudaría la camiseta del equipo de fútbol del «Claudio Moyano». Una pasión la de balompié que, antes de que una lesión le impidiera continuar, le llevó a ser ser portero del «Ramiro Ledesma» y de la selección castellana de fútbol.


Será en el «Claudio Moyano» donde se afianzará una pasión por la poesía que ya no le abandonará, algo a lo que, sin duda, contribuyeron las enseñanzas de su recordado Ramón Luelmo, profesor de Literatura, cuyas clases sobre métrica tanto le marcaron. De esta época son sus primeros escarceos literarios conocidos, como la plaquette Luz de nostalgias, publicada por el Heraldo de Zamora cuando el poeta tenía 16 años.

En 1959 muere, a los cuarenta y ocho, su madre Consuelo, dejando en el poeta un enorme vacío. 

Con Claudio Rodríguez Equipo de Fútbol del IES Claudio Rodríguez.
Con amigos del Instituto en los jardines de El Castillo
En el Puente de Piedra tras el entierro de su madre Consuelo Tundidor en 1959.

A finales de los años 50 también obtiene la plaza como maestro. Años antes, hacia 1945, se había dado por terminado el proceso de depuración del Magisterio que arranca en julio de 1936. Tras realizar sus estudios en las “Escuela Normal” y después de 3 años de vida académica, pasará su primer año como interino en Almaraz de Duero, para, tras sacar la oposición, impartir clase en 1956 en Yelo de Medinaceli (Soria).

Son años de descubrimiento, pues como el viajero de Viaje a la Alcarria, recorrerá, y disfrutará, andando, y llenado el corazón y la mente de experiencias, gentes y pasajes: «Cuando el corazón andariego nos lleva o nos trae a la vieja ciudad castellana, amasados de polvo y tierra en la artesa de los campos, siempre es residuo de memoria y quietud de pasado lo que aventa nuestra primera impresión», escribirá en uno de los artículos publicados por entonces. 

Ejerciendo de maestro en Almaraz de Duero, en 1955
En Olmillos de Castro

A pesar de no ser una ciudad grande ni importante en el panorama socioeconómico de la España de entonces, en los años cincuenta el pulso cultural de Zamora era muy notable, mayor incluso que en ciudades cercanas con mayor densidad de población. Ya en ese momento como señala su amigo Antonio Pedrero, Jesús Hilario Tundidor, que por aquel entonces empieza a publicar poemas y artículo en los periódicos de Zamora, era «una joven promesa de la poesía zamorana que irrumpía con fuerza en el panorama de las letras locales».

En aquellos años empezaba a fraguarse lo que convertirá en la genial generación de artistas que dio Zamora en la primera mitad del siglo XX.  Luis Quico, Alberto de la Torre Cavero, Antonio Pedrero, Jerónimo Hernández, Adolfo Bobo, Jesús Hilario Tundidor, Claudio Rodríguez, Tomás Crespo Rivera, Alfonso Bartolomé, Ramón Abrantes, son algunos de sus principales representantes…

grupo de artistas zamoranos en una exposición que se llevó a Valladolid, Salamanca y Béjar. De izquierda a derecha: Antonio Pedrero, Alberto de la Torre Cavero, Jesús Hilario Tundidor, Ramón Abrantes, Tomás Crespo y Luis Quico.
Jesús Hilario Tundidor con Claudio Rodríguez y Antonio Pedrero

El día 1 de septiembre de 1960 se trasladó a vivir al pueblo zamorano Olmillos de Castro, donde impartirá, durante varios años, clases en la Escuela Pública. Tras un breve noviazgo contraerá matrimonio en 1961 con María del Rosario Silva Delgado con la que tendrá tres hijos: Jesús Pedro, Fernando José y Alberto.

Además de vitalmente, la década de los sesenta será decisiva, literariamente hablando, para su carrera como poeta. En 1962 ganó el Premio Adonáis con su libro Junto a mi silencio. Era entonces un absoluto desconocido en el panorama literario. Sin duda el premio se hace eco, además de la riqueza de su lenguaje y la fuerza de sus imágenes, de, como señalará Jiménez Martos, una buscada superación de la veta intimista predominante, para, «ensayar simbolizaciones del mundo».
La concesión del premio tuvo su anécdota, pues tras las palabras de un amigo escritor que más que animarle le aconsejó que no lo enviara, ya que en Madrid sonaba el nombre de cierto poeta como ganador, nuestro poeta, poco avezado en los entresijos del mundillo literario, decidió no enviarlo al premio. De ahí su sorpresa e incredulidad al recibir la noticia del galardón, tras más de 9 días de intentos de localización por parte del jurado para trasladarle el fallo. «Me enteré porque unos amigos me ensañaron el recorte del ABC en el que se recogía la concesión del premio». Como ha comentado en más de una ocasión: el libro lo enviaron su mujer y su madrina, y la carta de concesión del premio llegó a casa de su padre, la dirección que había puesto su mujer, y allí, por aquellos días, no había nadie, ya que su padre se había ido a vivir con su hermana, tras la muerte de su madre.

Jesús y Chari, con Antonio Pedrero y Luisa, en la Romería del Cristo de Morales
Boda en la iglesia de Cristo Rey de Zamora
Con María del Rosario en Olmillos de Castro
En TVE tras recibir el Premio Adonáis en 1962
Lectura de poemas en Madrid tras la entrega del Premio Adonáis

Tras el premio, recitales, entrevistas, encuentros con figuras relevantes de la literatura española. José García Nieto, Vicente Aleixandre, quien en Velintonia quien le recita algunos poemas de su último libro recién publicado:  En un vasto dominio, Rafael Morales, Damaso Alonso, Gerardo Diego, José Hierro, Luis Jiménez Martos o Luis Rosales serán algunos poetas con quienes se relacionará aquellos días.

Tras vivir varios años en Puertollano (Ciudad Real), regresa a Zamora donde vivirá los siguientes quince años.  Además de seguir con una intensa producción poética, y un continuo ir y venir dando recitales y conferencias, sacará tiempo para preparar los estudios de Historia por la UNED y se formará en Matemática Moderna, otra de sus pasiones, a partir del conocimiento de la obra de George Cantor y Bertrand  Russell.


Los sesenta aparecen Las hoces y los días en 1966 y En voz baja, que gana el premio “Álamo”, en 1967; de cuyo jurado formará parte durante varios años

Con José García Nieto
Con Buero Vallejo
Jurado del Premio Álamo de 1973 junto a Eladio Cabañero, Juan Ruiz Peña, Gerardo Diego, Alonso Baquer y José Ledesma Criado
Ledesma Criado, Jiménez Martos y Luis Rosales, entre otros, en la entrega del salmantino Premio «Álamo»

1970-1990

Los años 70 se inician con lo obtención del premio “González de Lama” (1972), con su libro más comprometido políticamente: Pasiono y terminan con la publicación de Tetraedro , en 1979.
Con este último libro, finalista del Premio Nacional de la Crítica de ese año, se cerrará lo que el poeta considera su primera etapa: un conjunto poético unitario que conjuga versos y estrofas tradicionales con el verso libre y la prosa poética. Un periodo caracterizado por la mezcla de imágenes concretas tomadas del paisaje castellano con conceptos abstractos de fuerte carga simbólica; de poemas diáfanos y sencillos con otros de gran condensación léxico semántica.

Un año antes, en 1978, había publicado su primer ensayo Seis poetas de Zamora, en el que el analiza vital y poéticamente a León Felipe, Claudio Rodríguez, Alfonso Peñalosa, Lorenzo Pedrero, Waldo Santos y Jesús F. Hernández Pascual.

Los años 80 traerán nuevos poemarios y cambios importantes en la vida del poeta y su familia.

En 1981 publica Libro de amor para Salónica con el que inaugurará lo que llamará su segunda etapa, más centrada en la experimentación, la reflexión y el lenguaje. Al año siguiente, 1982, ganará el premio “Esquío” de poesía, por su libro Repaso de un tiempo inmóvil. En 1983, tras seis redacciones y gracias a la insistencia de Damaso Santo y su hijo Alberto, publica Mausoleo, «un libro, como apuntará Campos Santiago, de ruptura   dentro de la lírica de aquellos años».

Este mismo año, llevado por el deseo de vivir junto al Mediterráneo, se traslada a vivir a Valencia.

En 1985, se instala definitivamente en Madrid. Un Madrid que era entonces el centro palpitante de la Movida Madrileña y un lugar de vanguardia artística y musical, que atraía a escritores, artistas y músicos de todo tipo.  Son años de consolidación democrática y apertura cultural.

En le 1988 junto a la profesora de la UCM Pilar Palomo, tendrá lugar el primer encuentro en Zamora del grupo de Poetas del 60, un grupo de poetas que llamados Poetas del Lenguaje, escriben un poesía de reconocida calidad entre los poetas del 50 y los llamado Novísimos.

El poeta Zamorano Jesús Hilario Tundidor en su casa de Ronda de Santa María, en Zamora
En 1981, Junto a Gonzalo Torrente Ballester, Juan Ruiz Peña, José Ledesma Criado, Emilio Salcedo, y Juan Luis Fuentes Labrador forma parte del jurado de Premio Nacional de Poesía «Botón Charro».
En Valencia, donde vivirá de 1983 a 1985
Recitando en la madrileña Plaza de Colón.
Con Masaaki Hatsumi en la casa del poeta en Madrid
Jesús Hilario Tundidor junto a Rafael Montesino y Marisa su mujer, bajo la placa que da nombre a la calle que el poeta tiene en Morales de Toro.
Poetas del Grupo del 60 junto a Pilar Palomo y Miguel Ángel Mateos en Zamora (1988).

Los años 90 son de una gran actividad creadora que comparte con una intensa labor como conferenciante y jurado de numerosos premios poéticos. De esta época son sus libros: Construcción de la rosa, 1990; Tejedora de azar, 1995. Aparece su primera antología: Lectura de la noche, en 1993.

En 1994 publica el ensayo sobre poética como Reflexiones sobre mi poesía, en 1994, surgido de su conferencia homónima, dictada en el Colegio Universitario “Santa María” de la Universidad Autónoma de Madrid. En el recoge su pensamiento sobre la creación poética.

A mediados de los años 90 el poeta las dirigirá las jornadas culturales «Plantar el Mayo» gracias a las que pasarán por Zamora algunos de los principales escritores y poetas del panorama literario español.

Son años de reconocimientos. En 1997 recibe el premio “San Juan de Baños”, que se da a un autor por el conjunto de su obra poética y en 1998 es nombrado miembro fundador de número de la Academia de la Poesía de Castellano -leonesa y al año siguiente se le concede, por su trayectoria poética, el premio de dicha academia.

Con su amigo Rafael Morales en 1993
Junto a Camilo José Cela con quien forma jurado en el Premio de Poesía en Guadalajara.
Recogiendo el premio «Juan de Baños» de la mano de Leopoldo de Luis en 1997
Junto a Luis Antonio de Villena, en las jornadas culturales «Plantar el Mayo» (1995).
El poeta junto a Joaquín Benito de Lucas, Rafael Soto Vergés y José Luis Coll , entre otros, en el Premio de Poesía de Bustarviejo. 1999.

2000-2010

Poéticamente la década se abre con la publicación de Las llaves del reino obra en la que su poesía sin abandonar la intensidad lingüística y simbólica, ni la continua búsqueda introspectiva, que caracterizará su poesía, se abrirá a un compromiso más explícito con una humanidad herida que el poeta siente como colectividad.

La primera década de los 2000 se caracterizará por sus recitales en el extranjero. En Europa: Universidades de Italia de Bérgamo y Venecia, Paris, o Países bajos donde participará en el 6º MEDITERRANE LETTEREN FESTIVAL, y recorrerá Ámsterdam, Utrecht, Assen y Rotterdam. Pero también en Latinoamérica donde viajará en varias ocasiones: en el 2002 como invitado al IX Festival Internacional de Poesía de Rosario (Argentina), o en el 2004 al Simposium de Poesía en San José de Costa Rica, dando Recitales en los Centros Culturales de España y México, las Universidades U.N.A. y Universidad de Costa Rica.

Se suceden los homenajes y reconocimientos: el 1 de mayo de 2001 es nombrado Zamorano del año, por la Fundación Científica Caja Rural que, y su recibirá un homenaje en el Teatro Principal de Zamora, con la participación del grupo Literario y Artístico Retablo y ese mismo año en Benavente con motivo de la Fiesta del Libro  de 2001 (motivo por el que se edita una carpeta con el poema El circo, ilustrado por el pintor benaventano Carlos Guerra y presentada por Luis García Jambrina).

En 2004 Dentro del marco del VI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, organizado por el Ayuntamiento de Salamanca y la Fundación Camino de la Lengua Castellana se rendirá tributo al conjunto de su obra y se publicará la antología La tierra que más amo, al cuidado, de Alfredo Pérez Alencart (2003)

En el 2001 es nombrado zamorano del año por la Fundación Ibercaja.

Durante estos años se producen reediciones de algunas de sus obras y se suman a las anteriormente nuevas antologías. En 2001 aparece Elegía en el alto de palomares (2001) y al año siguiente Un paso atrás, 2002-1960 (2003), con prólogo del hispanista Gabrielle Morelli. También en el 2023 aparece la Antología La tierra que más amo, publicada en Salamaca bajo la dirección de Alfredo Pérez Alencart. A estas seguirán Nada sabe la noche publicada (2009).

En 2007 ve la luz el bajo el sello de RTVE-Música el libro disco Viento de octubre, en el que los cantautores rafa Mora y Moncho Otero ponen música a un conjunto de poemas del poeta. Colaboran en el disco Lucía Caramés, Luís Pastor, Carlos Chaouen. El propio Jesús Hilario Tundidor recita varios de sus poemas.

Con el hispanista Gabrielli Morelii en Bérgamo.
Junto a otros poetas participantes en el 6º MEDITERRANE LETTEREN FESTIVAL (2007).
En Salamanca junto a Jacqueline Alencart, Chari y Alfredo Pérez Alencart.
Con Alencart, Ledesma, Colinas en Salamanca
El poeta con el pintor Francisco Arjona.
Escribiendo en su casan su madrileña de Ronda de Segovia en el año 2000.
Recogiendo el diploma que lo acredita como Zamorano del año 2001.
Con Pablo Guerrero, Moncho Otero y Rafa Mora en Libertad 8, durante la presentación del disco Viento de octubre (2008).

2010-2021

La publicación en 2010 de Un único día, que integra y unifica toda su obra poética hasta ese momento, revela la perspectiva del propio autor sobre la coherencia y la unidad de su corpus literario

La anterior antología tendrá un magnífico complemento en La fertilidad de los vocablos (2013), que contiene una selección de traducciones de poemas a distintos idiomas.

Se llevaban a cabo encuentros para el estudio de su obra, como el Seminario Las voces y los libros de Jesús Hilario Tundidor, organizado por el Instituto de la Lengua Castellano-Leonés, dirigido por José María Balcells, de la Universidad de León y cuya edición en papel es una obra imprescindible para conocer la obra del escrito zamorano.  

En 2013 obtiene el Premio Castilla y León de las Letras de ese año (entregado en 2014). Sin duda, la diversidad de los premios otorgados en diferentes momentos de su carrera nos habla de un impacto sostenido y una relevancia continua de su poesía en el panorama literario español.  

En 2014 se pone su nombre a la plaza en la que pasó su niñez. El artista zamorano Ricardo Flecha realiza la placa que así lo señala.


Al año siguiente recibe un homenaje entrañable por parte de amigos y artistas zamoranos en el centro cultural la Alhóndiga.

Con Antonio Colinas y Jaime Siles durante las Jornadas celebradas en la Alhóndiga
Firmando poemas a un grupo de alumnos que asistieron a la Jornadas celebradas en Centro Cultural La Alhóndiga.
Jesús Hilario Tundidor junto a la editora Alicia Arés y Alfredo Piquer Garzón, en la presentación de La fertilidad de los vocablos.
En la entrega de Premios Castilla y León 2013
Inauguración de la plaza que lleva su nombre en Zamora, su ciudad natal.

En 2017, fue nombrado Juglar de Honor de la Academia de Juglares de San Juan de la Cruz de Fontiveros por «su trayectoria poética y vital», galardón que habían recibido también el papa Juan Pablo II y  los poetas Dámaso Alonso o Victoriano Crémer.

En 2018, tras una operación de cadera, el poeta inicia un progresivo deterioro físico que restringirá su movilidad.

El 1 de junio de 2019 en la famosa Taberna El Alambique de Madrid un nutrido grupos poetas le tributa un  cariñoso homenaje. Y en diciembre de ese mismo año, a pesar de su delicada salud, no quiere dejar de asistir al acto que en su honor, como antiguo alumno del centro, se le tributará, de la mano de amigo Fernando Primo, durante los actos de celebración del centenario del IES «Claudio Moyano»

Tras varias neumonías superadas con dificultad, el 2 de mayo de 2021, todavía coleteando la pandemia del COVID 19, fallece a los 84 años, a las 12:40, en un hospital madrileño.

Sus restos descansan en el Panteón de Ilustres del Cementerio zamorano de San Atilano, pero su poesía sigue viva, porque como ha señala su amigo y gran estudioso de su obra Fernando Primo, su poesía como toda poesía verdadera se ha transformado ya en «rescoldo de la palabra que, a diferencia del cuerpo, no descansa, no se extingue».

Hoy puede verse una reproducción del que fuera su despacho en el Museo Etnográfico de Castilla y León. En dicho espacio se conserva una gran parte de la biblioteca del escritor zamorano, así como una importante colección de cuadros y objetos que le acompañaron durante su vida.

Junto a los poetas Javier Lostalé y José María Muñoz Quirós en la entrega de la medalla de Juglar de Honor de Fontiveros.
Con Fernando Primo, durante los actos de celebración del centenario del IES «Claudio Moyano»
Panteón de ilustres de Zamora donde está enterrado el poeta desde su fallecimiento en 2021.
Reproducción del despacho del poeta en el Museo Etnográfico de Castilla y León.