Poemas en su tiempo
RÍO OSCURO
Desde muy joven el poeta participó en la vida cultural de Zamora. Nombres que luego representarán a la literatura y las artes, no solo en su ciudad natal, sino en territorios más amplios, compartirán en aquellos años difíciles de la posguerra amistad, anhelo, juventud: Antonio Pedrero, Claudio Rodríguez, Alberto de la Torre Cavero, Ramón Abrantes, Tomás Crespo y Luis Quico. Por aquel entonces empezará a publicar poemas sueltos en periódicos y revistas del momento hasta que publica Río oscuro en el que como el propio escritor apunta “agrupé mis ensayos en el aprendizaje de lo poético”.

Los poemas que forman Río Oscuro nos dirá también “son solamente un tanteo experimental, una toma de contacto, una consecuencia e influencia de las lecturas de mi adolescencia que despertaron mi vocación poética”.
Son poemas que participan de la incertidumbre del momento, de ese “desarraigo” poético en el que se disecciona la existencia individual del ser humano en tiempos de angustia y dolor, una poesía de tintes claramente existencialista, que pronto evolucionará hacia una poesía social que hará del compromiso con el lenguaje un medio y un fin.
JUNTO A MI SILENCIO
Los contornos reales, cada vez más indecisos, se diluyen a partir de la segunda estrofa en correspondencia con la vaguedad irreal de vigilia y sueño de la mente de la mujer. Todo va perdiendo el sentido cinético de la vida y sus límites se desvanecen, hasta la experiencia de lo sensible y lo vivido cae en un trágico giro de lucidez no definida en los últimos instantes que anteceden a la muerte. Todo termina y lo que empezó en un gesto de elegancia ocultando su cabellera bajo la pamela ( que también participa de la laxitud, del agotamiento vital ) concluye en un gesto igualmente elegante…


