NATALIA CARBAJOSA

(El Puerto de Santa María, 1971)

Nota Biográfica

Natalia Carbajosa Palmero es una escritora, poeta, traductora y profesora del área de Lenguas Modernas de la Universidad Politécnica de Cartagena. Ha recibido importantes premios nacionales por su obra literaria y académica, y está especializada en la traducción de poetas americanas del siglo XX.


Bibliografía poética esencial

De sus libros de poesía destacan los títulos Pronóstico (2005), Desde una estrella enana (2009), Tu suerte está en Ispahán (2012) y Lugar (2019). En 2021 la editorial Abismos del Suroeste publicó una antología de mi obra, con el título Tiempo vivo. Además soy autora de un libro de cuentos para niños en edición bilingüe inglés-español, Las aventuras de Perico Pico (segunda edición: 2017), con la colaboración de Jean Gleeson Kennedy e ilustraciones de Teresa Sánchez Vivancos. Este libro fue ganador del segundo premio en su categoría (Best Youth Chapter Fiction Book) en los International Latino Book Awards (California, 2017).


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FONOTECA DE LA AUTORA

Recitando el poema «Lugar» para la revista Saigón
Recitando el poema «Tu suerte está en Ispahán»
Recitando el poema «Edades»

Mediateca de lA autorA


POÉTICA

VIII

Existe un consuelo para los viajeros que van a los
lugares santos del poema,

para los que se llenan los bolsillos de palabras
ínfimas que van hallando al borde del camino,

palabras de la cualidad de una piedrecilla o un
huevo de gorrión o una rama de hinojo,

existe un consuelo para su ausencia de suerte,
su ardua travesía por los no-lugares,
su soledad de alacrán encendiendo el ojo de la
noche,

un alto en el camino, la tienda, la hoguera, el
descanso de los dromedarios,

un consuelo tan dulce como los dátiles que caen de
improviso sobre el paladar del hambre,

tan socarrón como el viento cuando, sin previo
aviso, cambia de dirección y azota la nuca o las
orejas del viajero,
la parte del cuerpo que ha olvidado cubrir
(el viento, no lo olvides, también tiene
usa
es
lenguaje).

No estás solo, pues, viajero. Existe el consuelo de
poder salir de ti,
suspender la conciencia de ti,
despojarte de ti,
abandonarte al territorio de los cuentos

y volver a tus estancias con el sabor acre de la
sabiduría,
con la manzana placentera de quien se ha asomado
a huertos menos áridos que el propio

y la ha acariciado
y la ha mordido

así,
de puntillas,
hasta quedar saciado.