MÁXIMO HERNÁNDEZ

(Larache, Marruecos, 1953)


Nota Biográfica

Nació en Larache, en el antiguo protectorado español de Marruecos, en 1953. Reside desde niño en Zamora, donde ha sido funcionario. En los años 90 participó en las actividades de la Escuela de Sabiduría Popular del excuartel Viriato y perteneció sucesivamente a los colectivos poéticos zamoranos Lucerna y Magua Sociedad Literaria; en el corazón de todas estas iniciativas, contribuyó decisivamente a animar la escena cultural zamorana.​ A finales de esa década participó con éxito en varios certámenes literarios.
Máximo Hernández es un poeta de honda raigambre existencialista que ha recibido influencias, sobre todo, de los autores españoles de la poesía social y la generación del 50. Ha reunido toda su obra publicada e inédita en el volumen Entre el barro y la nieve. Poesía reunida (Palma, 2016), en el que colaboran poetas y críticos como Juan Luis Calbarro (editor del volumen), Ángel Fernández BenéitezEduardo MogaMaría Ángeles Pérez LópezJuan Manuel Rodríguez Tobal y Tomás Sánchez Santiago.​


BIBLIOGRAFÍA POÉTICA ESENCIAL

Cerimonial do tempo, traducción al portugués de Hermínio Chaves Fernandes, Lisboa: Tema, 1998; Matriz de la ceniza, San Sebastián de los Reyes (Madrid): Universidad Popular José Hierro y Ayuntamiento, 1999; La eficiencia del cielo, Cambrils (Tarragona): Trujal, 2000; Zooilógico, Barcelona: La poesía, señor hidalgo…, 2004; La conspiración del dolor, Lanzarote: Cíclope Editores, 2007; Entre el barro y la nieve. Poesía reunida, edición de Juan Luis Calbarro, Editorial Los Papeles de Brighton, 2016. Es autor de  varias plaquettes y ha estado presente en innumerables antologías poéticas.


Fototeca



FONOTECA DEL AUTOR

Poema del libro Pérdida del ahí, leído por el autor
Poemas del libro , leídos por el autor

Mediateca del autor


POÉTICA

Me despierta el incendio de la luz

y me traspasa el ojo hasta encontrarme.

La luz

derrite el párpado de cera,

y así, desprotegido y sin poder cerrarse,

el ojo es siempre ojo,

siempre mira de nuevo cada instante

de luz.

Hasta que arde.