
-Zamora),1943-
Nota Biográfica
Profesor de investigación del Consejo superior de investigaciones científicas y profesor en las Universidades de Montreal y Complutense de Madrid. Profesor invitado en diversas universidades de Europa y América. Tinker Visiting Professor de la Universidad de Chicago. Miembro de la Comisión científica y de la Junta de Gobierno del CSIC. Representante de España en el Comité de Humanidades de la European Science Foundation. Asesor literario de la Compañía nacional de teatro clásico y Director del Festival de Almagro. Hijo adoptivo de Almagro. Director de las Jornadas de teatro clásico del Festival internacional de teatro clásico de Alcalá de Henares. Miembro fundador de la Asociación internacional de cervantistas. Ha sido director de Anales cervantinos y fundador y director de Cuadernos de teatro clásico. Ha editado textos de diferentes autores, desde Cervantes a Claudio Rodríguez. Es autor o coordinador de más de treinta monografías, dedicadas especialmente al teatro clásico español. Ha publicado ocho libros de poesía: Día a día, Cenizas y diamantes, Verde oscuro, Cuaderno de derrota, La piel dulce, Balborraz, cuesta arriba, Si no amaneciera y Ars Naturae. Es autor también de un libro de relatos, Cuaderno de las cosas, y de varios textos teatrales: Periferia, Parque temático,…
Bibliografía poética esencial
Día a día (1990). Cenizas y diamantes (1991). Verde oscuro (2013). Cuaderno de derrota (2015). La piel dulce (2021). Balborraz, cuesta arriba (2023). Olvidarás mi nombre, Si no amaneciera. Ars Naturae (2023). Calle de las Doncellas (2025):










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De su obra de ha dicho
La poesía de Luciano García Lorenzo, por Miguel A. Lama
FONOTECA DEL AUTOR


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POÉTICA
EN BLANCO
Para Lucía Franco y Javier Gomá
Nunca mi diosa me había regalado una emoción tan fuerte.
Danzaban las letras y volaban las palabras
como si hubieran reventado el diccionario, como si el cántaro roto
regara de sílabas y frases tardes de arreboles y luz de atardecida.
Todo estaba tan claro y todo y tan preciso. Y era hermoso.
Y tenía ese toque de gracia bendecida que un poema demanda,
cuando te acercas a hablar del alma y tienes a Teresa y a Juan
de maestros y fraternales compañeros. Quemaban las sábanas
y la almohada empujaba inútilmente una cabeza ya vencida.
En la mesilla papel y lapicero, pero podía más una conciencia
doblegada al cansancio, a la pereza o a saber qué nocturno
o soberano enemigo había congelado ese universo.
Solo sé que en la mañana todo aquel mundo era silencio,
Un ser ausente, un tangible artificio diluido en la nada,
Y el pesar y una cierta tristeza inundaba cuerpo y alma
con sabor a culpa y a derrota. De lo que estoy seguro
es que habría sido el mejo poema que nunca hubiera escrito.
