JUAN LUIS CALBARRO

– Zamora en 1966 –


Nota Biográfica

Nació en Zamora en 1966. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. En la actualidad reside en Palma de Mallorca, donde dirige una pequeña editorial. Es escritor, crítico literario y de arte y traductor.
En los años 90 perteneció al colectivo poético zamorano Lucerna, desde el que contribuyó a animar la escena cultural zamorana. Es profesor de lengua y literatura en un instituto de Secundaria, dirige el sello editorial Los Papeles de Brighton y es autor del blog que lleva su nombre. Desde 2024 dirige la estupenda revista de literatura, arte y pensamiento Gesto, que se publicada desde el Departamento de Lengua española y Literatura del IES José García Nieto, de Las Rozas (Madrid).


BIBLIOGRAFÍA POÉTICA ESENCIAL

Su poesía se ha publicado bajo títulos como Trébol, con Julio Marinas, Zamora: Semuret, 1994; Elegía sajona (Zamora, 1998), Circunstancias de la metamorfosis (Jerez, 1998); Sazón de los barrancos (Cáceres, 2006) y Museos naturales (Palma, 2013), y ha aparecido en numerosas antologías. Ha reunido lo mejor de su obra publicada e inédita en el volumen Caducidad del signo. Poesía reunida (1994-2016) (Mérida, 2016).


Fototeca


De su obra Se ha dicho

«Hacia el interior» por Eduardo Moga


fonoteca del autor

Poema del libro …., leído por el autor
«El poeta asegura buscar claves»; en la voz de José Luis Rico

Mediateca del autor


POÉTICA

EL POETA ASEGURA BUSCAR CLAVES.
Está el poeta tímido, está el sabio,
está el que se demora en sustantivos,
sin miedo a los apodos,
y está el que es torrencial, innecesario
salvo en su fuero interno incandescente.
Está el poeta sucio; y está el limpio.
Está el que señorea las imágenes
como si fueran dunas
y está el que explica todo
como si hubiera urgencia.
Cualquiera de ellos miente
cuando afirma que busca explicaciones,
que el verbo es vía de conocimiento:
estar y ser son pies incompatibles.
El poeta, si es listo, sólo busca
creerse vivo aún
sobre las angarillas,
desconocer el miedo,
alquilarle galones a un destino
tan opaco como otros. Despistarse.
Entretener a sus perseguidores.

-De Museos naturales-