GUÍAS DE LA BAZ – JHT PARA UNA LECTURA DIALÓGICA DE POEMAS


Desde la idea básica de que uno de los placeres de la lectura radica en la capacidad de poder elegir el tipo de lectura que deseamos realizar en cada momento, y desde la reivindicación de los  espacios que privilegien el diálogo como forma de aprendizaje y conocimiento, nuestra propuesta apuesta por la aplicación de nuevas fórmulas de comprensión lectora que tomen como referentes tanto el dialogo, como el “horizonte de expectativas” del receptor, su intertexto lector y su capacidad de interactuar con otros lectores alrededor de un mismo texto previamente leído.

Siempre que accedemos a un texto podemos hacerlo desde distintas posibilidades; bien desde una particular experiencia vivencial que quiere ser contrastada con lo expresado en el texto bien desde una lectura más distanciada, racional o critica, que busca enjuiciar disfrutando o disfrutar enjuiciando, como decía Goethe, lo que leemos. Ambas actividades serían válidas, la cuestión está en determinar, con conocimiento de causa, qué tipo de lector es el que deseamos ser, pero también ser consciente de qué necesitamos para serlo.   Es por ello que, como punto de partida de cualquier aproximación a un texto, sería conveniente empezar dialogando sobre el tipo de lectores que somos y sobre el tipo de lectura que deseamos llevar a cabo, lo que inevitablemente nos llevaría a considerar cuál es nuestra experiencia previa del género (o tipología textual), o cuáles son los recursos formales que sabemos manejar o si conocemos cómo ha sido tratada la  temática de la obra que vamos leer en otros textos anteriores (esto es, nuestra experiencia lectora, nuestro intertexto lector), sin olvidar  cuestiones de naturaleza  metaliteraria como nuestra capacidad a la hora diferenciar entre usos poéticos de la lengua y usos pragmáticos.

Partiendo de estas premisas, las guía que se ofrecen a continuación buscan propiciar un diálogo que, más allá de la lección magistral, se desarrolle como un intercambio fluido entre lectores en el que, como señala Leathers (2020), se genere un aprendizaje poético desde el descubrimiento personal y el acercamiento al texto como propuesta de lectura que busca ser completada.

Una vez delimitado nuestro punto de partida, si planteamos nuestra intervención lectora desde una perspectiva dialógica, se trataría de establecer las bases sobre las que esbozar un diálogo fluido a través de preguntas y respuestas mediante las cuales “dar a luz» el conocimiento buscado. Este dialogo no tendría el fin de constreñir la conversación sobre tal o cual aspecto o conducir la lectura hacia una recepción canónica de manera unidireccional; sino que debería funcionar como una conversación abierta entre el texto y los lectores, un debate sosegado en el que fluyan ideas, pensamientos u opiniones y en el que se establezca una dinámica comunicativa que permita abordar los distintos ámbitos interpretativos del texto de manera estimulante, participativa y motivadora.

Existen, como sabemos, muchas estrategias para facilitar y estimular el intercambio dialógico alrededor de un texto, pero, de modo general, una implementación tradicional de este tipo de lectura colaborativa suele implicar tres ámbitos de preguntas que se corresponden con tres niveles de interacción con el texto (literal, inferencial y crítico) con el fin de responder a cuestiones planteadas alrededor del llamado  triángulo retórico , esto es;  en torno al ethos (credibilidad y la voz del poeta), el pathos (la respuesta emocional del lector) y el logos (la lógica y estructura del poema); es decir, intentar comprender cómo el autor utiliza el lenguaje para persuadir al lector a un nivel ético, emocional y racional.