ANTOLOGÍAS SONORAS DE LA BAZ «JESÚS HILARIO TUNDIDOR»

«Leer un texto no es como mirar un cuadro». Tras estas significativas palabras se esconde la base de nuestra propuesta antológica: confeccionar una antología de lecturas realizadas por nuestro alumnado de textos previamente escogidos como medio para la mejora de la comprensión textual. Es decir, utilizar la lectura en voz alta como forma de abordar, de nuevo, aunque desde otra perspectiva, no solo la comunicación oral, sino también la comprensión lectora, pues, como señala de nuevo Francisco José Cantero (2002: 109): «Leer un texto no es mirar, sino que es oír a alguien».

El acercamiento a la literatura poética a través de la lectura y la escucha de poemas se ha de ofrecer como una forma de acercamiento al texto literario tan valido como el de la lectura silenciosa. En este sentido, además de los aspectos motivacionales a los que nos hemos referido, la inclusión de los textos orales, de manera especial los audiolibros, en un plan lector puede contribuir a lograr los objetivos marcados para este tipo de intervenciones docentes, no solo porque la escucha de textos literarios puede ayudar al alumnado a alcanzar los elementos mencionados, sino también porque de forma directa puede mejorar el desarrollo de las estrategias meta-cognitivas propias de cualquier proceso de recepción, y contribuir así a la mejora de la comprensión ya sea como audiolectores, ya como lectores.

La voz de la persona que lee crea ámbitos de intensidad nuevo en el espacio y busca contactar con la sensibilidad de otras personas. Los que escuchan al recibir participan y comparten en distintas medida del sobrecogimiento o el alivio que generan esas imágenes del sonido-sentido. Pero, en este proceso el texto puede adquirir otra fascinación que surge ineludiblemente de cada vivencia lectora compartida. Por eso, hablamos de la lectura en voz alta como de una actividad compartida; por eso hablamos de mediación fónica y por eso leer en voz alta es mucho más que encadenar correctamente sonidos.

La poesía es un género literario intrínsecamente relacionado con la oralidad y la música, que apuesta por la sonoridad y el ritmo de las palabras. Por ello no nos equivocamos cuando afirmamos que la poesía se escribe sobre todo para ser escuchada, pues su naturaleza oral y performativa se beneficia de la sonoridad, el ritmo y la musicalidad al ser leída en voz alta o recitada. Es cierto que los poemas pueden leerse en silencio, que como lectores podemos sumergirnos en el texto de una manera más intima, pero también lo es que la esencia del poema se manifiesta plenamente en la experiencia auditiva, donde se experimentan de manera más profunda, a menudo incorporando elementos que se pierden en la lectura muda. 

Desde la BAZ «Jesús Hilario Tundidor» apostamos por acercar la poesía desde la idea expresada por conceptos como el de “oído interior” (María Zambrano) o la “cuarta dimensión del poema” (M. H. Abrams) y desde el convencimiento de que el hecho poético, sin renunciar al acercamiento lector solitario y en voz baja, guarda una relación especial con una oralidad que, superada la falsa dualidad entre culturas ágrafas y aquellas mediadas por la escritura, nos lleva a descubrir mundos y formas expresivas que se establecen más allá del tradicional soporte impreso en que suele transmitirse el poema.