
En el primer volumen, que lleva por título Borracho en los propileos (1960-1978), reúne los siguientes libros: Río oscuro (1960), Junto a mi silencio (1963), Las hoces y los días (1966), Voz baja (1969), Pasiono (1972) y Tetraedro (1978). El segundo volumen de su poesía, titulado Repaso de un tiempo inmóvil (1980-2008), se compone de los siguientes títulos: Libro del amor para Salónica (1980), Repaso de un tiempo inmóvil (1982), Construcción de la rosa (1990), Tejedora del azar (1995) y Las llaves del reino (2000).
Aunque dividido en estos volúmenes, Un único día ha sido concebido con una voluntad esencial y unitaria, de circularidad, por cuanto Hilario Tundidor ha optado por darle sentido al conjunto desde la ordenación sistémica del mismo en dos grandes apartados que llevan al final un colofón (el poema último) a modo de cierre; pero también por las palabras de la “Addenda” en la que el poeta explica la razón de ser de Un único día como una síntesis entre un intento por comprender el mundo y su luminosidad junto al encuentro del ser en una dialéctica profundamente conmovedora. La ensayista Giuliana Baita hablaba también de dos épocas en su obra: “El vivir y su entorno” para los libros de la primera época y “La poesía ontológica”, para la segunda. En la primera habría una visión existencial máxima, una inmediatez geográfica emocional de implicaciones personales y reflexiones críticas de carácter testimonial que trascienden la objetivación específica: “En esos reflejos mi tono poético nunca ha sido, plenamente, ni testimonial ni crítico hasta ahora, sino reflexivo” (Artuñano, G.: “Dos entrevistas fundamentales”, ABC Castilla y León, 23 de enero de 2000).
La unidad del libro, salvo Pasiono, no se presenta en aspectos argumentales temáticos sino emocionales. En la segunda, cada libro, “refiriéndome exclusivamente a la construcción formal ofrece una estructura orgánica de argumento unitario, bien en su totalidad (Libro de amor para Salónica, Mausoleo, Construcción de la rosa) bien en cada una de sus partes (Repaso de un tiempo inútil, Tejedora de azar y el mismo Tetraedro)”(Ibídem). Pero esta elaboración en dos apartados, desde el punto de vista crítico, no debe verse como compartimentos estancos tal como ha dicho la crítica:
No se trata, pese a lo que podría pensarse, de bloques estancos, cerrados en sí mismos, sino que, aunque existan similitudes y diferencias que permitan realizar la división entre ambos conjuntos (por ejemplo, la unidad orgánica y temática de los segundos, frente a una unidad lograda por cierto tono general en los primeros), la obra de Tundidor, puede ser valorada, según expresión de Miguel Casado, como «un continuo», que asienta su trabazón orgánica en la dinámica desarrollada, a lo largo del recorrido creador, por la adopción de posturas sucesivas, pero a la vez superpuestas, que podríamos resumir mediante el triple calificativo: EXISTENCIAL- EMOCIONAL-ESENCIAL. Este trinomio funcionará como eje conductor de una poesía que se debatirá en un primer momento dentro de una preocupación existencialista y social, para más adelante, centrarse en la reflexión sobre el conocimiento, en una epistemología. (Hilario Silva, P. y Crespo Massieu, A.: “Apasionar la inteligencia: un recorrido por las claves poéticas de Jesús Hilario Tundidor”)
Tomado de https://moraleslomas.blogspot.com/2011/07/la-poesia-completa-de-jesus-hilario.html, de Rafael Morales Lomas.
