
En el año 2003, durante los meses de mayo y junio, fue surgiendo este poemario que era la representación intuitiva de todo lo que se acercaba a su consciencia por el recuerdo o la imaginación. Un poemario que tras un tiempo y tras organizar y estructurar lo escrito, definitivamente, aquella «Cátedra de San Jorge» se convirtió en este libro: Fue.
Un libro en el que (lo diré con palabras del autor ya que hemos hablado en varias ocasiones de él) Vuelca el poeta toda su experiencia vital en un discurrir apasionado por la naturaleza, la historia y la cultura como un legado alucinado de su paso por el tiempo. Un lenguaje proteico, sincopado, delirante, transgresor y ubérrimo en el que las edades de la vida se hacen memoria de un sueño amargo, como una plegaria ante el vértigo de la sinrazón y el temor al vacío. (vamos, que mi amigo estaba en tanto que duró el proceso de creación, como el verso de aquel maravilloso fraile llamado Juan de Yepes y que decía: Vivo sin vivir en mi.) -López Azorín-
