Bienvenidos al podcast: «Poemas para entender el siglo XX… y el XXI», una mirada desenfadada, pero rigurosa, a nuestra historia reciente a través de la literatura. Un viaje de ida y vuelta en que descubriremos que la poesía es una manera de entender el mundo. Un programa del centro de Experimentación Poética «Jesús Hilario Tundidor» en colaboración con la Asociación de Profesores «Francisco de Quevedo» .
Podcast primero. «Algo más que cine»
«Cita triste de Charlot», de Rafael Alberti


«A Charlot», de Jesús Hilario Tundidor


La «cita triste de Charlotte» probablemente se refiere al poema «Cita triste de Charlot» de Rafael Alberti, que analiza la melancolía y la soledad inherentes al personaje de cine mudo de Charles Chaplin (Charlot). El poema forma parte del libro Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929), donde Alberti explora su fascinación por el cine y, en particular, por la figura de Charlot, el vagabundo interpretado por Chaplin. El análisis se centra en los siguientes puntos:
Inspiración en La quimera del oro: El poema se inspira en una escena específica de la película de 1925, donde Charlot espera, ilusionado, una cita con la chica de la que se ha enamorado (Georgia), pero ella nunca aparece porque todo fue un malentendido o una broma cruel.
La dualidad comedia/tragedia: Alberti capta la esencia del personaje de Chaplin, que es a la vez cómico y trágico. Detrás de la torpeza y las situaciones graciosas del vagabundo se esconde una profunda soledad y una búsqueda constante de amor y dignidad que a menudo resulta infructuosa.
Melancolía y desilusión: La «cita triste» simboliza la esperanza frustrada. Charlot, con su ingenuidad, cree en la posibilidad de un encuentro romántico, pero la realidad le golpea con la indiferencia y la soledad. La tristeza no es solo por la cita perdida, sino por la condición humana de anhelar algo que está fuera de su alcance social o personal.
Simbolismo: El poema utiliza imágenes de la ciudad, la noche y la espera para reflejar un estado de ánimo de hastío y melancolía. El «traje igual al mío se hastía por el campo» podría sugerir una sensación de uniformidad en la soledad o la universalidad del hastío.
Vanguardismo español: La obra de Alberti en este período está influenciada por el surrealismo, lo que se traduce en un lenguaje poético cargado de imágenes sugerentes y una ruptura con la lírica tradicional, buscando nuevas formas de expresar la complejidad emocional a través de referencias culturales populares, como el cine.
En resumen, la «cita triste de Charlotte/Charlot» es una poderosa metáfora poética sobre la fragilidad de la esperanza y la persistencia de la soledad en la vida del personaje más icónico del cine mudo.
Encarnado en la segunda aparición ante las cámaras de Charles Chaplín en Kid Auto Races at Vence,
rodada en 1914, el personaje del vagabundo que en nuestro país recibirá el nombre de Charlot, adopción de la denominación francesa del personaje original Charlie the Tramp (Carlos el vagabundo), ha sido, sin duda alguna, uno de los personajes del universo cinematográfico que ha provocado más procesos de intertextualidad en el ámbito de la literatura y, en particular, en el de la poesía. Tras no poco rechazo hacia el nuevo cine hablado, será en 1940 cuando el director y actor inglés rueda la primera de sus películas habladas, uno de los alegatos iniciales de Hollywood contra el nazismo, en la que reflejará, a través de una sátira franca y certera, sus ideas en contra de la guerras, la intolerancia, la crueldad, el totalitarismo.
El texto está construido como un diálogo imaginario en el que el poeta se dirige a un tal Carlos -que, gracias al paratexto, deducimos que no es otro que el conocido director y actor de cine Charles Chaplín- para hacerle partícipe del descubrimiento que con respecto a él ha hecho el poeta y comunicarle que ya sabe quién es en realidad, quién se esconde realmente tras la imagen graciosa del ingenuo hombrecillo de “bigote de conejo” con la que todos, incluido el propio poeta, le han conocido y valorado.. Por ello, conocer el contenido del filme resulta fundamental para entender el texto de Tundidor, pero igualmente lo es conocer el momento contextual en el que el poeta ve la película. Como tantos españoles, Jesús Hilario Tundidor vivió el estreno en España de El Gran Dictador de Charles Chaplin en 1976 como un acontecimiento de indudable relevancia política y social. Recordemos que el estreno de este filme, vetado hasta ese momento por la censura franquista, fue todo un símbolo que hablaba del advenimiento de una nueva era de libertad y apertura, del final de unos tiempos represivos y oscuros.
Junto a esto, la transformación nominal que se produce, la españolización del nombre no sólo nos reafirma en esa idea de identificación con la situación de España, sino que nos habla también de la simpatía y la proximidad que provoca en el autor del texto ese nuevo Charlot. La dimensión hermenéutica y pragmática del texto de Tundidor nos lleva a la necesidad de tener en cuenta la realidad social sobre la que el texto se proyecta, pues el sentido último del texto es el resultado, de acuerdo con la inevitable labor creativa del autor, de la convergencia sincrónica con una específica realidad contextual que hace que como lectores seamos capaces de sustraernos a la tiranía del texto y a su fascinación para ir a buscarle desenlaces posibles en el repertorio de lo ya dicho. Aunque el texto había perdido parte de la fuerza y relevancia que le otorgaba el hecho de haberse estrenado con Hitler en el poder, el impacto del filme en nuestro país fue considerable y la figura del admirado Charlot cómico adquirió para un gran número de españoles una nueva dimensión, la de un personaje intensamente comprometido con la libertad política. Este cambio es el que subyacerá debajo de la referencia intertextual sobre la que se construye el texto de Tundidor, pues de lo que nos habla el poema “A Charlot» ( En una primer versión «A Charlot en El gran dictador” ) no es otra cosa que de ese deslumbramiento que el autor sufre, como tantos otros españoles en otras tantas salas de cine.
Merece la pena que nos detengamos un momento en el curioso entramado intertextual sobre el que el poema se construye. Por un lado, es evidente que la referencia promotora del texto es la película reseñada El gran dictador, pero, por otro, no lo es menos que la fuente intertextual directa que no es otra que un fotograma del cortometraje Armas al hombro. Este entrecruzamiento da lugar a un juego de relaciones transtextuales sobre las que se va tejiendo la trama del texto y que nos presenta el cambio de percepción del personaje que ya venimos comentando. Al igual que en El gran dictador, la carga antibelicista es evidente en esta película corta y, como en aquella, ésta se hace a través de la parodia del soldado bobalicón que está fuera de lugar. Este hecho es, sin duda, el que se encuentra en la base de esta superposición textual que, sin embargo, afecta escasamente al significado final de un poema que, al final, podría leerse también como un alegato indirecto en favor de un arte comprometido, capaz de superar el marco ficticio o estético, para proyectarse y cambiar el mundo.
